GUÍA DE LA SEMANA SANTA DE SEVILLA

[La Hiniesta] Formación

07/05/2020

Fuente: Hermandad de La Hiniesta

Mes de mayo. Mes de María
El mes de mayo ha sido dedicado tradicionalmente por la Iglesia a la Virgen María. Desde el siglo XVII se adoptó la costumbre de dedicar un mes completo a la Madre del Redentor, y fue en el siglo XIX cuando se instaura el mes de mayo como mes de María. La elección no fue casual, el mes de mayo es el mes de las flores. Las flores que le ofrecemos a nuestra Madre. Mayo es el mes de la confirmación de la primavera, que representa la vida. María es, pues, también la vida. Ella fue el ser humano (de carne y hueso como nosotros) clave en la historia de la salvación, y necesaria para dar vida y encarnar al hijo de Dios. Ella fue el primer sagrario, y concibió la vida del verbo hecho carne para la redención del mundo.
Es tiempo, pues, de rezar el Rosario, la oración mariana por excelencia, de Ángelus y de Regina Coeli. No en vano, recorremos la pascua, y es el canto y la oración que le dedicamos los católicos en estos días a la madre del resucitado: “Alégrate, reina del cielo, aleluya. Porque el que mereciste llevar en tu seno; aleluya, ha resucitado, según predijo; aleluya. Ruega por nosotros a Dios; aleluya. Gózate y alégrate, Virgen María; aleluya. Porque ha resucitado verdaderamente el Señor; aleluya.”

Aunque los evangelios no nos narran el encuentro de Jesús resucitado y su madre, fue el incansable peregrino de la paz, Juan Pablo II quien nos lo hizo saber: Cristo se apareció a María, su madre, antes que a nadie. Y así fue, resplandor de lucero vivo, que Lope de Vega parafraseara. “En la Virgen con tal arte usó Dios de su primor, que lo más en lo menor y el todo encerró en la parte.”


[La Hiniesta] Formación 1


María nos trae al Señor, y es camino hacia Él. Es el ejemplo de vida para todos los cristianos. Jesús es el fruto de un sí, el sí de María y desde esa libre voluntad suya vino la salvación del ser humano a la historia de la humanidad. Encomendémosno a María, vida, dulzura y abogada nuestra, y sigamos la frase de San Juan Bosco: “Quien confía en María no se sentirá nunca defraudado.”

Carlos Castro Arroyo
Mayordomo Segundo

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