Sevilla recibe hoy a sus primeros nazarenos. Serán más de 3.000, pertenecientes a las cinco hermandades que hacen estación de penitencia por un total de 93 calles de la capital. La ilusión es la nota dominante de un Viernes de Dolores en el que el cielo dará algún que otro quebradero de cabeza a las juntas de gobierno.

En este sentido, la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) publicó ayer una predicción especial con motivo de la Semana Santa en la que, además de rebajar la posibilidad de lluvia para el Domingo de Ramos y alargar la bonanza meteorológica hasta el Viernes Santo, reconocía que el día de hoy será «crítico» a causa de la llegada a la península de la borrasca Hugo. Además, cifra en un 80 por ciento la probabilidad de precipitación entre las 18 horas y la medianoche, las horas de cofradías.

Los datos no son halagüeños, pero los hermanos de La Misión quieren hacer honor al nombre de su barrio, Heliópolis, que significa Ciudad del Sol. Su hermano mayor, Juan Francisco Reina, aseguró que la junta de gobierno «baraja todas las posibilidades», toda vez que el transcurso del día de hoy será decisivo. No obstante, Reina se mostró con «ilusión y ganas», aunque confesó sentir «una pequeña tristeza», pues afronta su último año en el cargo.

En Bellavista, el hermano mayor del Dulce Nombre, Diego Centella, afirmó sentirse «esperanzado» con este Viernes de Dolores a pesar del riesgo de lluvia. En este sentido, aseguró que barajan un claro entre las 19 horas y la una de la madrugada que permitiría la salida de la cofradía. «Nos obligaría a darle celeridad al cortejo», explicó Centella, quien tampoco descartó acortar el recorrido «si fuera necesario».

Por su parte, el hermano mayor del Cristo de la Corona, Alejandro Mateos, reconoció que afrontará el día de hoy con «mucha ilusión» porque «la hermandad sigue creciendo, tanto en patrimonio humano como material». La corporación de la parroquia del Sagrario de la Catedral, que no contempla ningún plan b en caso de lluvia, recupera este año la iconografía original del Cristo de la Corona al lucir sobre sus sienes la nueva corona de espinas.

La única corporación de negro de Triana, Pasión y Muerte, tampoco prevé alternativas si los partes meteorológicos se cumplen. «O se sale con el mismo recorrido o nos quedamos en el templo» explicó su hermano mayor, José Javier Ibáñez, que se mostró doblemente ilusionado por estrenarse en el cargo.

Allá por Pino Montano, la esperanza es lo último que se pierde. Los vecinos de este humilde barrio festejan hoy su día grande y la lluvia no podrá parar un verdadero torrente de amor hacia las imágenes que escuchan sus plegarias durante todo el año. Mientras tanto, crucen los dedos para que Sevilla vuelva a escribir en sus calles la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo.

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