Radiante, pleno, libre de toda incertidumbre meteorológica y caluroso en las horas de sol hasta el punto de hacer rescatar los abanicos del fondo del bolso y de dejar estampas como la de los pasos de las cofradías de barrio con los faldones enganchados al respiradero para alivio térmico de las cuadrillas. En el Lunes Santo sólo hubo ojos para los pasos y las imágenes. Ninguna otra preocupación rondó a los sevillanos en este segundo día de la Semana Santa, salvo la de tomar la precaución de hacerse con alguna prenda de abrigo para continuar viendo cofradías de noche.

Buen parte de las miradas de este Lunes Santo se concentraban en la más novel de sus hermandades. En su décimo primera estación de penitencia a la Catedral, la cofradía de San Pablo estrenaba su nuevo paso de palio, un monumento a la luz que combina las puntadas sobre terciopelo, sobre malla y los bordados al aire. El maravilloso conjunto ideado por Javier Sánchez de los Reyes y realizado en el taller de Charo Bernardino llamó la atención por su trabajado diseño y por sus largas y elegantes caídas. Brilla el oro nuevo de sus puntadas en este luminoso Lunes Santo. Para la historia quedará que en su bautizo procesional fueron los acordes de la marcha Caída en el Monte Calvario las que pusieron banda sonora a las primeras mecidas de este palio en las calles de su barrio. Solo un pequeño contra tiempo emborronó el estreno: desde la calle Venecia hasta su templo el palio tuvo que discurrir sin su bambalina delantera al rompérsele el bastidor, un incidente que tuvo retenida a la cofradía durante 35 minutos. El misterio del Cautivo y Rescatado, por su parte, bordó una excelente entrada en la Campana a los sones, poderosos, de una banda de las Tres Caídas que un Lunes Santo más volvió a hacer doblete para luego acompañar al misterio de Las Aguas. Una de las estampas inéditas del día, y probablemente de esta Semana Santa, la protagonizaron los más de cien integrantes de la Unidad Militar de Emergencias que, a la salida de la Virgen del Rosario de la Catedral, uniformados con sus boinas de color mostaza, entonaron el himno de este Cuerpo a su Patrona. Sones castrenses para la dolorosa de ojos verdes. Por segundo año consecutivo el teniente general jefe de la UME, Miguel Alcañiz, acompañó a la cofradía trinitaria en su discurrir por la Carrera Oficial estrechando aún más unos lazos que se han materializado ya en la plasmación del escudo de esta Unidad en una de las cartelas interiores del nuevo paso de palio.

La edad dorada que atraviesa desde hace unos cuantos lustros la hermandad de La Redención sigue sin conocer techo. La cofradía sigue creciendo y no sólo estéticamente. Este año han sido 1.380 los nazarenos que han formado en sus filas, 173 más que el año pasado. ¿Quién ha visto a esta cofradía y quién la ve? En apenas dos décadas el cortejo que tiene por barrio la calle Santiago ha renovado por completo sus pasos y multiplicado exponencialmente sus filas de nazarenos, combatiendo un año tras otro esa teoría que preconiza un cierto estancamiento de las hermandades de intramuros. Aunque el martillo ahora está en manos de su hijo, se echa de menos la voz ronca de Francisco Reguera al frente de un misterio de la Redención exornado con unas llamativas flores en tonos áureos. Las evoluciones del primer olivo de la Semana Santa siempre se esperan con enorme expectación, si bien la entrada en Campana resultó este año un tanto fría por el repertorio de marchas escogido. Radiante, luciendo saya morada, la Virgen del Rocío se acercó a la Campana a los sones del flautín de la marcha de Vidrié, escena de la que fue testigo el presidente de la Hermandad Matriz de Almote, Juan Ignacio Reales. A un lado de la cinturilla, la Virgen lució un pescadito de plata que viajará hasta Almería para serle entregado a la madre del niño Gabriel. Un tío del pequeño, policía nacional y vecino además del barrio, salía este Lunes Santo como responsable de la seguridad de la cofradía.

El Tiro de Línea volvió a vestir sus mejores galas en un Lunes Santo con naranjos en flor en la Avenida Almirante Topete. El de este rincón del Distrito Sur es el mejor ejemplo de un barrio volcado por entero con su cofradía. Todo ese ambiente de ilusión y estreno que la lluvia robó a la mañana del Domingo de Ramos pareció concentrarse de repente en la salida a la calle de estos nazarenos de escudo mercedario al pecho para brindar exquisitas dosis de la mejor Semana Santa de extramuros. Suena la saeta de Álex Ortiz a la salida del Señor Cautivo, que este año modifica su estampa habitual sobre su paso. Con motivo del sexagésimo aniversario de la primera salida procesional de la hermandad, la conmovedora imagen de Paz Vélez volvió a vestir la túnica bordada por Esperanza Elena Caro en el año 1974 y que el Señor lució durante una década. También con el exorno floral del paso, similar al de sus primeras salidas, la hermandad quiso hacer un guiño a esta efeméride. Por vez primera en este año, suena Pasan los Campanilleros en la Campana para acompañar al palio de la Virgen de las Mercedes, recibido con una copiosa lluvia de pétalos a la entrada de la calle Sierpes. Antes, en su salida del templo, hubo recuerdos a la memoria de Jesús Basterra.

La hermandad de Santa Marta solicita la venia en la Campana con algún minutillo de anticipación. A diferencia del año pasado, cuando el día se cerró con 39 minutos de retraso, la jornada va funcionando como un reloj. La regulación de los relevos de la Carrera Oficial y la consiguiente supresión de los relevos en Sierpes no tiene ninguna afección sobre esta cuadrilla de costaleros asalariados -la única que se conserva- que, como le gusta decir al capataz Manuel Villanueva, trabajan «de mármol a mármol». Once tramos de luz y cuatro de cruces -estos últimos tras el paso- acompañan al misterio del Traslado al Sepulcro, donde este año la imagen de la santa de Betania vuelve a lucir el manto sobre la cabeza. La cantera de monaguillos también va en aumento en la cofradía de San Andrés: este año ya suman 70.

Y tras el recogimiento de Santa Marta, el sello de una de las cofradías más esperadas de Triana. Más de 2.500 nazarenos han nutrido este año las filas de blancos nazarenos de cola que provienen del Tardón. El misterio del Soberano volvió a concitar a grandes masas a su alrededor en todo el recorrido. Los dos pasos de San Gonzalo fueron despedidos con entusiastas aplausos en la Campana: el misterio a los sones del Ave María de Caccini y el paso de la Virgen de la Salud, entre otras marchas, a los compases de Sevilla Cofradiera en la que ha sido su primera salida procesional tras la coronación canónica.

El «Toma tu Cruz y sígueme» de Vera-Cruz abre uno de los cortejos que mejor invitan a la oración y al recogimiento. Sobre un monte de lirios morados y cardos y alumbrado por cuatro severos hachones procesiona el Crucificado más antiguo de la Semana Santa sevillana. Tras su estela, el tramo multicolor de las representaciones de la Confraternidad de Vera-Cruz. Este año son 54 las que procesionan en el Lunes Santo sevillano, algunas de ellas procedentes de lugares tan lejanos como Bilbao o Plasencia. Alto el puñal que traspasa su corazón, la Virgen de las Tristezas sale por vez primera en Semana Santa con la corona de plata que le ofrendaron sus hermanos con motivo del 75 aniversario de su hechura y bendición.

Altos faroles de mano, siempre alzados al descansar su contera en correajes, escoltan a la restaurada Cruz de Guía de las Penas de San Vicente, en una estampa que evoca esas portadas de programas de mano antiguos con espigados nazarenos silueteados sobre fondo bermellón. No falta la clásica saeta, con letra de Rodríguez Buzón, cuando la Cruz de Guía se planta en el umbral de la parroquia. El Señor de las Penas procesiona este año con una túnica bordada del siglo XVIII, la misma que viste en el azulejo de la fachada parroquial y la misma que lucía cuando llegó a San Vicente procedente del convento Casa Grande de los carmelitas y con la que nunca antes había salido a la calle. Concebida para retablo, ha sido necesario bordar también su parte trasera para su uso procesional. Al cumplirse los 75 años de la marcha Jesús de las Penas, de Antonio Pantión, la Virgen de los Dolores sale a la calle con la composición dedicada a su Hijo. Otro ligero contratiempo alteró el discurrir del palio a su regreso al perder un trozo de la crestería de la bambalina frontal.

El recuerdo a Pedro Collado, ex hermano mayor de Las Aguas fallecido el pasado 10 de febrero, flota en el ambiente del barrio del Arenal. Los dos pasos de la cofradía de La Aguas lucen en su delantera sendos lazos negros y la Virgen Niña de Guadalupe vuelve a lucir, colgado de su mano izquierda, el sombrerito mexicano «que tanto le gustaba a Pedro». Con motivo del 75 aniversario de la bendición del Crucificado de Illanes, el misterio del Arenal sale a la calle con una marcha de palio, Cristo de las Aguas, de Pedro Luis Bedmar. Para Guadalupe suena por segunda vez en Campana Pasan los Campanilleros.

Cuando los nazarenos del Museo piden la venia en el palquillo de la Campana la jornada acumula un ligero retraso de once minutos. El escorzo imposible del Cristo del Museo hunde su cruz en un esplendoroso monte de flores que combina tulipanes, rosas, minicalas y amapolas, entre otras variedades. Una representación de la Orden Mercedaria, que este año cumple su octavo centenario, se integra en la presidencia de la Virgen de las Aguas, que luce un primoroso exorno floral compuesto únicamente por unas gardenias de tanta blancura que muchos confunden con flores artificiales. Es el epílogo de un Lunes Santo soñado en el que todo salió a pedir de boca.

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