Fuente: Hermandad de Santa Genoveva.

El pasado miércoles 31 de enero, tuvo lugar la tercera sesión del XIV curso de la Escuela de Formación Cofrade “La Orden de la Merced. 800 años de historia”.

La sesión fue llevada a cabo por D. José Fernández López, Catedrático de Historia del Arte de la Universidad de Sevilla, bajo el título “Alonso Vázquez y Francisco Pacheco. La serie de pinturas de la Merced Calzada de Sevilla”.


Empieza comentando que además del año de Murillo hay que hablar de los pintores que cimentaron la Escuela Sevillana del XVII, con orígenes en una aglutinación de talento que llegó al calor del dinero de las Indias. Alonso Vázquez, Pacheco, Céspedes y otros maestros cordobeses, malagueños y flamencos son el sedimento de aquella espléndida etapa artística

En el contexto histórico, Sevilla era el mejor campo abonado para instaurar la Contrarreforma: había que reeducar una sociedad deslumbrada por el lujo y el pecado (recordemos a Santa Teresa). Es así que llegan los programas iconográficos (PI), las enseñanzas a través de series de imágenes. La iconografía programática da idea de composiciones más allá del cuadro suelto y permite hacer un relato que enseña a quien lo vea. La serie del actual Museo de Bellas Artes es la primera PI de España. A finales del XVI la OM se ve abocada a edificar una nueva Casa Grande en Sevilla por la expansión de la orden. Así que Fray Alonso de Monroy encarga a Juan de Oviedo la obra, terminándose la iglesia en 1612, aunque el conjunto total del convento aún no estaba terminado a mediados del XVII.

La OM nace con el objetivo de redimir cautivos, pero a partir del XVI su labor fundacional se reorienta a una vida más centrada en ahondar en la teología, la formación de frailes para el nuevo mundo… y todo ello como contestación al fenómeno del protestantismo.

En este contexto, la OM quiso que su Casa Grande fuera un referente artístico de primera calidad. Destacan sus hermosos patios o el claustro grande, reformado por Leonardo de Figueroa en el mejor renacimiento, al estilo genovés de columnas pareadas que el mismo Oviedo nos dejó en San Clemente, San Benito o San Agustín. El templo tenía coro y portada en los pies que dan a la calle Bailén, hoy reubicada en la fachada de la plaza.


Todas las paredes del claustro estaban decoradas por pinturas alternas de Pacheco y Vázquez, encargadas en 1600 a Alonso Vázquez, gran pintor que se marcha a ser pintor de cámara del virrey de Nueva España; y Pacheco, tratadista, veedor del Santo Oficio y muy riguroso; mejor dibujante que pintor, religioso, y que fijó la iconografía de la Inmaculada.

Hablando ya de la serie, todas las obras miden 2*2,5 m, y no se conserva entera. En ella podemos contemplar con mayor o menor destreza dependiendo del autor un conjunto de estampas que nos presentan una exaltación de la orden mercedaria y su carácter redentor, vinculada a la santidad y al poder real y temporal.

Y concluye así la apabullante profusión de datos y conocimientos que D. José Fernández ha quiso compartir con nosotros en esta sesión de la Escuela.

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