Comienza la Semana de Pasión. Días de culto a las imágenes que pasean por todos los rincones, levantando expectación entre los cofrades que descuentan días esperando el Domingo de Ramos. Siete días donde las grandes protagonistas son las imágenes de las hermandades que, en ocasiones, guardan un parecido casi exacto con algunos conocidos de Manuel Martín Nieto, un imaginero de Morón de la Frontera que esculpe imágenes para toda España. Para su fuente de inspiración capta detalles de personas que conoce y que han posado para las manos de este artista.

En su taller inicia los bocetos de los futuros trabajos. Aunque para esculpir las imágenes titulares no utiliza este método, en las secundarias, toma como modelo a vecinos y conocidos haciendo un boceto, en ocasiones de la imagen real, aunque en otras tallas sólo se sirve de algunas facciones, como los ojos, la boca o un rasgo identificativo.

Este año, para tres figuras que acompañarán al Soberano del Pantano, que recorrerá las calles de este barrio de Morón de la Frontera, se ha basado en tres conocidos. El anciano, miembro del Sanedrín judío, encargado de llevar a Cristo en su primera visita ante Poncio Pilato, se ha caracterizado con un vecino de Morón. Poncio Pilato recuerda a Antonio Canales, quien posó para Martín Nieto en su estudio. No conocía personalmente a Canales pero «su expresividad y su fuerza se ajustaba mucho al personaje y lo vi», cuenta Martín mientras termina algunos encargos.

Cuando entra en contacto con las personas para comentarles su idea, «siempre les ilusiona porque inmortalizarlos en un grupo escultórico que va a procesionar todos los años, siempre tiene una reacción buena, ya que va a quedar para la posteridad». En su trabajo crea una base natural de estos improvisados modelos. No obstante, «siempre lo adapto al personaje y es muy bonito que personajes actuales se puedan retrotraer a hace miles de años».

Entre los parecidos, un Barrabás con la misma cara que Rafael de Utrera. Su barba, su pelo y sus facciones son tan perfectas que solo le falta cantar para estar ante el conocido cantaor. En el rostro se reconoce perfectamente a Rafael, sin embargo, como explica el escultor, realiza un «collage que se queda como pieza única. La cara es de una persona aunque el cuerpo es de otra, tiene que tener proporcionalidad pero no es de la misma».

Unas tallas minuciosamente estudiadas y representadas fruto del importante trabajo de este moronense quien reconoce que «la constancia y el trabajo» son parte fundamental de las musas que lo visitan. De hecho, admite que hay que estudiar muchos paisajes iconográficos para saber reflejar exactamente algún momento de la Pasión.

Manuel Martín se inició en el mundo de la imaginería siendo muy pequeño. En su familia no hay antecedentes artísticos pero ha estado fuertemente influenciado por el trabajo de ebanista de su padre y su abuelo. Ello, unido a la pasión por la Semana Santa, hizo que emergiera en él la curiosidad por conocer cómo se creaban las tallas que tanto venera.

Aún no ha pasado la Semana Santa y ya está madurando ideas para el año que viene. Hasta Alicante, Almería o incluso Morón van algunas de sus esculturas en las que ha estado trabajando estos últimos meses. La ilusión siempre lo acompaña en el día a día y «aunque repita iconografía, cambio la morfología al completo para empezar y que la ilusión por la obra sea nueva».

Su constancia en el trabajo de este escultor ha avalado la carrera del escultor con sello propio que comenzó con 14 años aunque lleva 20 con el estudio en Morón. Llegó al mundo artístico por la rama de la imaginería, sin embargo, realiza todo tipo de esculturas tanto monumentos costumbristas, retratos e incluso algo de vanguardia. Entre sus futuros encargos, uno muy especial: la escultura del músico Manolo Sanlúcar para su tierra natal.

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