El Viernes de Dolores por la tarde se colocó en el paso la última bambalina. Pesa unos cien kilos y se considera, en cuanto a volumen, la obra más grande que ha dado el taller de Charo Bernardino. En su ejecución han intervenido un amplio elenco de profesionales, entre bordadoras y otros artesanos, como el diseñador Francisco Javier Sánchez de los Reyes, el artista Antonio Díaz Arnido o el carpintero Enrique Gonzálvez, de Los Palacios. El resultado se pudo ver finalmente este Sábado de Pasión en la parroquia de San Ignacio de Loyola. Durante la celebración de una misa, el director espiritual de la hermandad, Pedro Fernández Alejo, bendijo ayer el gran estreno de la Semana Santa de Sevilla 2018. Reyes Bernardino revela que han sido necesarios «cuatro años de trabajo, aunque no siempre a tiempo completo» y «varios kilos» de hilos de oro para bordar, a conciencia, este palio soñado por el barrio de San Pablo que centrará todas las miradas el Lunes Santo. A primera vista puede parecer un palio tradicional y muy sevillano, pero luego, con los juegos de luces, los calados y las opacidades, se revela como una obra de gran complejidad. El responsable de su diseño, Sánchez de los Reyes, ha señalado que «sigue el estilo rocalla, a juego con el paso del Cautivo». Destaca además su ejecución en tres soportes distintos: terciopelo burdeos, malla de oro y exento de soporte, totalmente calado. Ello le otorgará «un bello juego visual al palio de luces y sombras con la entrada de la luz del día». Otra de sus singularidades es el simbolismo. La pieza ofrece un completo conjunto iconográfico basado en la realeza de María y en su bendito nombre. Así, su ornamentación está basada en las letanías del Santo Rosario. En las caídas de fuera se recogen las alusivas a la realeza de la Virgen. En el frontal, por ejemplo, aparece la representariva de la advocación de la dolorosa de San Pablo mientras que en la trasera se representa la letanía de Reina Asunta al cielo con una miniatura de la Catedral hispalense y la Virgen de la Sede. Mención especial merece la gloria del techo, dedicada a la última letanía que incorpora el Papa Juan Pablo II: Reina de la Familia. Ha sido realizada por Díaz Arnido. «Es una pintura que también preside el Simpecado del siglo XVII de la hermandad de Madre de Dios del Rosario, la patrona de capataces y costaleros de Sevilla», ha asegurado su autor.

Banda Municipal. Homenaje musical a la Soledad

Su única música es el rachear de los costaleros. El silencio absoluto en un ocaso de la Semana Santa que hoy se antoja lejano pero que no resultará tanto conforme avancen las horas. Sin embargo, la Banda Sinfónica Municipal de Sevilla pondrá música a la Soledad y al 150 aniversario de la llegada de la corporación a la parroquia de San Lorenzo. Lo hará el Sábado Santo durante su participación en el cortejo del Santo Entierro. El repertorio seleccionado ha incluido la composición Soledad Eterna. La obra del maestro José Olmedo (Sevilla, 1910-Gran Canaria, 1983) fue recuperada por la formación musical que dirige Francisco Javier Gutiérrez Juan, y estrenada en la Cuaresma de 2015. En la entrada en Campana se tocará además la composición La Soledad, de Pedro Morales. Será el particular homenaje a título póstumo que realizará la Municipal al recientemente fallecido ex director de la Banda de Soria 9. También en este arranque oficial de la Semana Santa, se interpretará la marcha Soleá dame la mano, de Manuel Font de Anta, en el centenario de su composición. (Stop ). Las notas musicales recordarán igualmente al compositor jiennense tras el palio de la Virgen de las Lágrimas. La hermandad en la que no llegó a tocar pero a la que dedicó dos marchas en los años noventa (Cristo de la Exaltación y Nuestra Señora de las Lágrimas ) le tendrá muy presente el Jueves Santo con la interpretación de una serie de marchas consecutivas del maestro en cuatro puntos destacados del recorrido. ¿Será alguno ante la iglesia de Santa Catalina? (Stop) Si este Lunes Santo ven al diputado de banda del palio de la Salud, pregúntenle por el pregón de las Glorias. Ah, por cierto, en el almuerzo al pregonero de la Semana Santa del Alcázar, monseñor Asenjo recibió un pen con el logo del 150 aniversario del Mercantil que contenía un avance de lo que se oirá el próximo 27 de abril en la Catedral (Stop)

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