En esta ocasión, no acudiremos al Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua porque ninguna de las acepciones que la publicación contempla sería apropiada sensu stricto para nuestro término. Ni hablamos de la porción de pelo que se deja crecer en la punta de la barba, ni es un adorno en forma de pera –aunque, tal vez, esta definición podría aproximarse en algunos supuestos– ni hacemos referencia a la parte superior del arco que forman por delante los fustes de la silla.

En un diccionario cofrade, la perilla sería el remate de los distintos varales de un paso de palio. Una pieza más, junto al basamento, cañón o macolla, de las que conforman las columnas del palio. Es la parte que sujeta el techo al varal y sobre estos remates se ensartan unos cordoncillos de seda y oro con borlones en sus extremos.

El diseño más habitual es aquel que se corresponde con un pináculo, más ancho en su base y terminado en punta redondeada. Sin embargo, las hay con formas muy diversas que aluden, por norma general, a motivos característicos de las hermandades.

En la hermandad del Cerro, son estas aves las que están representadas en los extremos más altos del palio de la Virgen de los Dolores. Tienen una altura superior a las bambalinas y por tanto son un elemento de orfebrería bastante llamativo. En San Benito, las perillas son jarras de azucena en clara alusión al escudo de la corporación del Martes Santo. Los nuevos varales de la Virgen de los Dolores de Torreblanca quedan rematados por una pieza singular muy identificativa de la corporación del Sábado de Pasión como es el corazón con los siete puñales. Y en Los Estudiantes, las perillas forman parte de la crestería del palio.

Rostros de angelitos coronan el palio de la Virgen de los Negritos y en este caso, el motivo responde a la advocación de la dolorosa de la calle Recaredo. También son ángeles, de tamaño completo, las figuras que rematan las bambalinas de la Virgen de la Estrella. Como curiosidad, los remates de la Virgen de la Exaltación representan pequeñas espadañas con campanitas y los de la Virgen de Regla no están al descubierto sino que aparecen envueltos, junto a una parte del varal, en el mismo terciopelo que sirve de base a las bambalinas. En el Calvario, las perillas destacan porque tienen una altura considerable y las de la Virgen del Valle, por su aspecto voluminoso.

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