Ochenta y una ediciones y cuatro teatros después, el pregón de la Semana Santa de Sevilla tendrá nombre de mujer. Desde que en 1937 el charlista Federico García Sanchiz pronunciase en el desaparecido teatro San Fernando el que se tiene como primer precedente del pregón de la Semana Santa, por su atril han desfilado literatos, médicos, abogados, personajes públicos, clérigos, pero nunca antes esta responsabilidad había recaído sobre una mujer. El próximo 7 de abril de 2019 la periodista Charo Padilla Hoyuela (Sevilla, 1962) tendrá el honor de derribar uno de los últimos muros que aún se mantenían en pie en el plano de la igualdad de la mujer dentro del mundo de las cofradías, una responsabilidad que admite asumir con «muchísimo orgullo y con un poco de miedo». «Soy la primera mujer y se me ve a mirar con mucha lupa, naturalmente».

Su nombre ya sonó con fuerza hace dos años en las quinielas del pregón. Y aunque el tren no pasa siempre dos veces por tu vida, a Charo le ha llegado una «segunda oportunidad». La mujer que desde la esponja naranja de Canal Sur Radio reclamaba año tras año la elección de una voz femenina para el pregón de la Semana Santa cree, ahora sí, que le «ha llegado el momento». «Cuando llegó esta segunda oportunidad, me acordé de muchas cosas: de las muchas veces que yo he estado esperando horas y horas en cabildos para ver si se aprobaba o no que salieran las mujeres, y me acordé de mis compañeras de las tertulias de El Llamador que han estado luchando cada una en sus hermandades dando un paso al frente. Esta vez yo tenía que dar el paso al frente».

Las credenciales de la nueva pregonera son de sobra conocidas. Sus «treinta y muchos años» contando la Semana Santa desde la radio, siempre a pie de obra, aventuran un pregón cercano, plagado de vivencias y de autenticidad. «Mi pregón será el pregón de las bullas, el pregón de a pie de calle, de estar cangrejeando, el pregón de delante de una iglesia, el de una entrada, el de una salida, el pregón de una vieja a la que entrevisto en un balcón, el pregón de vuestras obras sociales, el pregón de cosas que no se ven, ese es mi pregón. No quiero decir que sea el más auténtico, pero que es verdad cien por cien». Por eso, le gustaría que entre los titulares de prensa que juzgaran su puesta en escena del Domingo de Pasión se pudiera leer «Charo Padilla hizo el pregón que todos esperábamos», un pregón «que os suene como un Domingo de Ramos, que sea el de la Charo Padilla de siempre», ésa a la que ustedes escuchan por el pinganillo de la radio cuando se acicalan para ir a ver cofradías o la que les susurra la entrada de una cofradía en el duermevela de sus sábanas.

A Charo Padilla le sorprendió la llamada del Consejo cuando se encontraba en el patio de su casa acompañada de su marido, el célebre músico y compositor Manuel Marvizón, y rodeada buenos amigos, entre ellos el popular comunicador Carlos Herrera.

En contra de lo que todo el mundo pudiera imaginar, Charo Padilla adelantó que su marido no va a componer una marcha nueva para la ocasión. «Hacer una marcha no es hacer churros, es muy complicado, requiere mucho tiempo y él ya tiene mucho trabajo, miles de líos. Lo suyo es que sea una de las marchas de él y que son muy bonitas, pero lo difícil es escoger cuál», confesó.

Acerca de si se plantea hacer, como otros pregoneros, algún guiño musical en el transcurso de su alocución, Padilla reconoció que son aportaciones que le gustan. «Todo lo que sea aportar algo nuevo al pregón, me gusta. Cada pregonero es un mundo, cada pregonero tiene su pregón y es respetabilísimo, Guste más o menos. Para mí dar un pregón es abrir tu alma, enseñar tus sentimientos, tu intimidad, tus recuerdos más íntimos, tus emociones. Todos son respetabilísimos».

A la periodista sevillana, que este año se ha estrenado como nazarena de La Redención, le gustaría que al Maestranza acudiesen «gente del Cerro y del Polígono de San Pablo», dos de sus hermandades, «porque es a quienes va dirigido mi pregón» y porque «me gusta estar al lado de la gente humilde», dice.

La Padilla será la primera voz femenina del pregón, pero no por ello tendrá «menos miedo que todos los que se han puesto delante del atril». Echa la vista atrás y cree que el papel de la mujer dentro de las cofradías «ha cambiado ya mucho». «Ahora hay hermanas mayores, las hay miembros de junta, hay mujeres en el Consejo… ¿qué quieres una capataz o capataza?… Hoy por hoy creo que hay bastante igualdad».

Padilla recibió innumerables felicitaciones, entre ellas las de la propia presidenta de la Junta, Susana Díaz, quien le avanzó su inteción de acudir a un pregón que la propia periodista espera «disfrutarlo al máximo, vivirlo como algo único, como un regalo que me ha dado Dios». Junto a la designación de Charo Padilla como pregonera, la sección de Penitencia del Consejo de Cofradías eligió este sábado al pintor Fernando Vaquero como cartelista de la Semana Santa de 2019. Reconocido artista especializado en la técnica del hiperrealismo, su nombre empezó a sobresalir en círculos locales a raíz de la ejecución del cartel del Corpus Christi de Sevilla 2016, una original composición en la que plasmó la mano del rey San Fernando que sostiene la bola del mundo. También ha cosechado un gran éxito de crítica su obra El Expolio en la pasada muestra Reflejos de Murillo.

«Cuando recibí la llamada del Consejo la primera imagen que se me vino a la cabeza fue la de aquel niño que en su cuarto colgaba carteles de Semana Santa y veía a su tío Paco Maireles pintando. Para mí era el sueño de mi vida: poder algún día pintarle algo a Sevilla. Da la casualidad que los dos sueños de mi vida se me han cumplido en menos de dos meses: el mes pasado fui padre y este mes soy el cartelista de la Semana Santa de Sevilla. Ahora mismo estoy en una nube», confesó a los periodistas.

Y aunque todavía no tiene claro lo que va a pintar, sí avanzó que el suyo «será un cartel muy íntimo, muy pensado. Quisiera pintar una saeta a Sevilla, ésa sería mi intención. Pero no tengo claro todavía por dónde voy a tirar». Hermano de la Amargura, donde sale de nazareno, Vaquero definió su estilo como «tenebrista, historicista, realista» y, aunque a veces emplea en sus obras otro tipo de técnicas, adelantó que en esta ocasión utilizará la técnica tradicional del óleo sobre lienzo». La dedicatoria sí la tiene clara: «A Irene y a Julia, sin lugar a dudas».

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