Como cada año a las puertas de la primavera, el Santísimo Cristo de la Cárcel de Mairena del Alcor, hizo su traslado el pasado día 11 desde su capilla hasta la Parroquia de Santa María de la Asunción. Se da así inicio a toda una semana de cultos a la que está llamado todo el pueblo de Mairena y que culmina este 18 de marzo con el día grande del Señor de Mairena, como se le conoce en su devoto pueblo, con la salida procesional desde el templo mayor para volver de nuevo a su capilla sita en la Plaza Antonio Mairena.

Esta noche, por tanto, a partir de las 22 horas, está previsto que el Santísimo comience la peregrinación de vuelta en una velada en la que, como explica el hermano mayor de la hermandad, José Bustos, «todo el pueblo de Mairena se vuelca literalmente con su señor». El Cristo de la Cárcel representa la mayor devoción de su pueblo, con una veneración varias veces centenaria que profesan, en palabras de Bustos, «hasta los que no son creyentes». Para este hermano mayor, el fervor hacia el Señor de Mairena es «intrínseco, es algo que está en la masa de la sangre del mairenero». Se puede comprobar, prosigue Bustos, «no solo a diario, que pasas por la capilla y siempre hay gente, pero también el 11 y el 18, que ves familias enteras alumbrando al Cristo, abuelos con los nietos, los hijos, las madres…, familias al completo con su vela en la fila. Además es unánime. Hay quienes prefieren en Semana Santa una hermandad u otra, pero el Cristo de la Cárcel es el Cristo de la Cárcel, ahí coincidimos todos».

La actual imagen cristífera es obra de Félix Lacárcel, realizada tras la destrucción de la original en julio de 1936. El lienzo destruido llegó a Mairena en el siglo XVII proveniente de América y era propiedad de los nobles Tomás de Paz y Marina Palacios, cuya vivienda estaba muy cercana a la antigua cárcel de Mairena. Fue una de las sirvientes de dicho matrimonio, Josefa María, la descubridora y primera en encomendarse al lienzo del Cristo, que al parecer estaba en el sobrado de la casa señorial. A raíz de unas desapariciones, apunta Bustos, «esta mujer fue acusada falsamente y se defendió afirmando que era tan cierto lo que ella decía como que aquel Cristo que estaba arrumbado en un mechinal quería que se le diese culto».

Así comienza la devoción al Santísimo, que tuvo a la postre como primera sacristana a la tal Josefa María. En cuanto a su vinculación con la cárcel, Bustos explica que «doña Marina Palacios, como buena cristiana que era, solía mostrar caridad con los presos, a los que socorría y ayudaba. Decidió ubicar el cuadro en un patio contiguo para que los presos pudieran oír misa desde la cárcel y encomendarse al Cristo y así comienza la devoción, ya no solo de los presos, también del resto del pueblo de Mairena». Fue en esa misma ubicación de la antigua cárcel donde se levantó la actual capilla del Santísimo y se creó la hermandad a principios del XVIII, que en la actualidad cuenta con más de un millar de hermanos.

Bustos, que además lleva casi 40 años como capataz del Santísimo, refiere también una figura muy importante en la procesión, la de los grillos. Así es como se conoce a los penitentes que acompañan al Señor de Mairena, ataviados de túnicas moradas y portando en sus pies grilletes, de donde les viene el sobrenombre, y que «imitan a las cadenas que llevaban los antiguos presos de la cárcel». Según el hermano mayor, se espera que esta noche acompañen al Santísimo «en torno a 300 grillos», a los que hay que sumar miles de personas alumbrando con una vela. La hermandad puso a disposición de los devotos, explica, «3.000 velas que se han agotado, a las que habría que sumar las que hayan vendido los demás establecimientos de Mairena».

Como novedades para la procesión de hoy, además del plateado completo del paso que ya se estrenó el año pasado, se estrena el banderín de la Virgen del Amparo, dos jardineras nuevas para el paso, hechas por Artesanía Santa María, de Santiponce, y dos «grillos» para los arcángeles que acompañan al Santísimo. Por último, el hermano mayor de la hermandad no ha dejado pasar la oportunidad de invitar a todas las personas que «quieran venir a Mairena a compartir con nosotros el gran día del Santísimo para que comprueben con sus propios ojos el fervor del pueblo de Mairena y les aseguro que si lo hacen, van a volver a venir más veces».

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