Los establecimientos comerciales convencionales tampoco podrán favorecer el consumo de alcohol en la vía pública durante el paso de las procesiones. Los comerciantes han conocido a través de una carta remitida por el Servicio de Protección Ambiental del Ayuntamiento de Sevilla que tendrán prohibido vender «bebidas susceptibles de ser consumidas en la vía pública» desde una hora antes de la llegada de la cruz de guía. Una medida idéntica a la ya existente para negocios de hostelería y que será de aplicación en los locales situados entre las 49 calles afectadas por el cierre de bares durante la Madrugá.

La restricción ha causado cierto revuelo en el sector al considerar que la medida impide siquiera la venta de una lata de refresco o una botella de agua. Los comerciantes aseguraron que esta limitación es «un riesgo para la población» y, además, supondría «una caída de la facturación» en una semana crucial para este tipo de negocios. Además, los comerciantes criticaron que la Policía Local les advirtió de que las medidas «se cumplirían a rajatabla», pudiendo llegar al precinto del local.

Sin embargo, desde el Ayuntamiento aseguraron que no es ese «el concepto» de la norma. En este sentido, fuentes del Gobierno local reconocieron que la redacción de la carta que se le ha hecho llegar a los comerciantes «puede ser algo confusa», si bien indicaron que solo se busca un respaldo jurídico para poder actuar contra los comercios que favorezcan el consumo de alcohol en la vía pública durante el discurrir de las procesiones y que el año pasado se detectaron algunos establecimientos de este tipo.

Sigue leyendo esta noticia en la Web de El Correo de Andalucía