Llega a la Semana Santa de Sevilla la «monitorización del costalero», el último grito tecnológico para conocer en tiempo real el esfuerzo que realizan bajo los faldones los hombres de la trabajadera. Gracias a varios dispositivos adheridos a su piel, los costaleros podrán medir parámetros como su frecuencia cardiaca, la cantidad de oxígeno en sangre e incluso las calorías consumidas durante el recorrido.

Este método de «control preventivo» de la salud del costalero se ha probado por vez primera en Sevilla durante la pasada Semana Santa. Ha sido en la hermandad de La Resurrección y a modo de «prueba piloto». Un costalero del paso del Señor de la Resurrección, cuadrilla que comanda el capataz Antonio Santiago, ha estado monitorizado durante su estación penitencial bajo las trabajaderas. Más de ocho horas de control que se prolongaron desde la calle Inocentes –poco después de la salida de la cofradía– hasta la entrada del cortejo en Santa Marina.

La responsable de este estudio es la coordinadora general del Colegio de Fisioterapeutas de Andalucía, Montserrat Altemir, impulsora en el año 2000 de la creación del Centro de Atención al Costalero de Sevilla.

«El año pasado ya estuvimos probando este método en la Semana Santa de Granada, en concreto en la hermandad de Los Gitanos. Ésta ha sido la primera vez que se ha probado en Sevilla con un solo costalero de la hermandad de la Resurrección, gracias a la colaboración del capataz Antonio Santiago, un hombre que por sus conocimientos médicos siempre está muy pendiente de cualquier avance que esté relacionado con la salud de sus costaleros. El objetivo es que el año que viene podamos monitorizar un paso entero», explica Altemir.

Son varios los dispositivos que el costalero puede llevar adheridos a su piel para medir desde el pulso, hasta la cantidad de oxígeno en sangre pasando por su tensión arterial. «El objetivo es monitorizar al costalero para evitar cualquier problema, ya que antes de producirse un infarto el cuerpo siempre avisa». Todos estos medidores han sido testados convenientemente en el Centro de Atención del Costalero de Granada, un espacio pionero en tecnología y técnica preventiva del costal que cuenta incluso con una máquina o artilugio que reproduce el trabajo del costalero. Es la llamada «parihuela individual», instalada en el propio Ayuntamiento granadino.

Con un acelerómetro situado en el abdomen, el pasado Domingo de Resurrección se logró medir la distancia recorrida por el costalero, así como su pulso mediante un pulsioxímetro pinzado en un dedo. Igualmente se le midió la tensión y gracias a un holter con seis electrodos situado en el corazón mediante una banda de sujeción se logró registrar y almacenar el electrocardiograma del costalero durante el recorrido. Todos estos dispotivos estaban conectados, vía bluetooth, con un móvil que vigilaba atentamente junto al paso la propia Montserrat Altemir. «Los registros de cada uno de los parámetros mostraron valores dentro de la normalidad, o al menos no llegaron a límites excesivos. Es curioso cómo en la parada del paso ante el convento de Santa Ángela de la Cruz, y después de una arenga del capataz, las emociones se disparan y se traducen en una aceleración del pulso. Es como si todos los dispositivos nos sirvieran como un emocionómetro, midiendo las emociones del costalero durante la estación de penitencia bajo el paso».

¿Quién se escaquea?

La coordinadora general del Colegio de Fisioterapeutas de Andalucía asegura que toda esta información le servirá al capataz no sólo para evitar problemas de salud entre sus costaleros, sino también «para saber quién trabaja y quién no, quién está cogiendo kilos o quién no, o quién se escaquea debajo de las trabajaderas», toda vez que las cifras que arrojen los distintos medidores serán muy reveladoras del esfuerzo que cada hombre emplea.

Además, asegura Altemir, estos dispositivos también cantarán si los costaleros han tomado alcohol durante el recorrido –algo que muchos capataces prohiben a sus hombres– «ya que, como todas las drogas, dispara las pulsaciones de quien lo consume».

EL FUTURO: EL COSTALERO ‘WEARABLE’

Montserrat Altemir espera que en el futuro no sea necesario que el costalero cargue con tantos sensores en su cuerpo para obtener la información referente a su frecuencia cardiaca, número de pulsaciones o nivel de oxígeno en sangre. «Espero que dentro de un plazo relativamente corto el sistema de control a través de diversos sensores se simplifique bastante, de manera que ya no sean necesarios tantos dispositivos y con una sola mochilita el costalero pueda llevar consigo todos los medidores». Altemir va más allá al asegurar que el futuro pasará por «la utilización de unas prendas inteligentes y resistentes al sudor del costalero similares a las que ya se emplean e el mundo del deporte. Son como ropas inteligentes monitorizadas que detectan las constantes vitales. Estaríamos ante el nacimiento del costalero wearable».

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