Es el dulce típico de la Cuaresma. Con múltiples recetas, al gusto de quien las elabora, endulzan el paladar en los cuarenta días previos a la Semana Santa. Las torrijas son una de tantas muestras de la tradición de nuestra tierra, que a la vez pueden prestar ayuda a quien más la pueda necesitar. En la asociación la Asociación de Familias con hijos con Necesidades Especiales –AFANES de Villaverde– saben bien de este carácter solidario de la torrija, por ello este domingo volvieron a organizar su Torrijada de Cuaresma, una actividad con la que recaudar fondos para las terapias y actividades de sus asociados.

«Es posible que una torrija no cambie la vida del mundo entero, pero sí puede cambiar el mundo de una persona», afirman. Y con esa premisa se plantea la Torrijada, reuniendo la generosidad y la colaboración ciudadana para poder alcanzar los fines de la organización, que no son otros que mejorar la vida de sus asociados. Fiel a su cita el Domingo de Pasión, la actividad lleva realizándose desde el año 2012. Todo un pregón solidario con un sabor exquisito.

Para ello salieron a la venta 1.200 torrijas. De vino, de leche, con miel, con azúcar y canela. «Lo especial es que hacemos torrijas de chocolate. Tienen un éxito increíble, la gente espera la Torrijada con ganas para comprarlas», explica la presidenta de la asociación, Ángeles Torres. El que es sin duda el producto estrella de esta venta benéfica tiene además su propia receta: «son de tamaño pequeño, van mojadas en leche con canela, azúcar y limón. Tras freírlas se les bañan en chocolate», explica la presidenta. Aunque su capacidad de ayudar le da un toque de sabor especial. Del montante total, la mitad –600 torrijas– son de chocolate, siendo además las más demandadas. «Son muy complicadas de hacer y muy elaboradas, la gente hace las de miel que son más rápidas. Por eso estas son tan esperadas».

Desde el viernes llevan los miembros de la asociación preparando las torrijas para la venta. Casi tres días de preparativos y de convivencia que también favorecen a los objetivos de AFANES, que cuentan con una total colaboración del pueblo. Porque «muchas personas vienen a ayudarnos a elaborarlas». Incluso hay quien colabora donando los ingredientes –pan, aceite, leche y vino, miel– para que el coste de la producción sea menor. Y luego, como no, pasaron por la tarde también a comerlas.

La Plaza de Andalucía es el enclave donde año tras año se lleva a cabo esta convivencia cuaresmal endulzada con torrijas de todo tipo. Este año, por la inestabilidad meteorológica, la Torrijada se desplazó al salón de actos del Centro de Mayores Atalaya. Allí, un buen número de villaverderos aprovecharon para catar las distintas variedades, aderezadas con café y chocolate. El cambio de ubicación no fue un inconveniente, porque a pesar de estar a resguardo y bajo techo, las esperadas torrijas de chocolate volaron casi de inmediato, y no precisamente por efecto del viento.

La recaudación de esta Torrijada se dedica a sufragar terapias beneficiosas para el desarrollo de personas con necesidades especiales, como hipoterapia, hidroterapia o talleres de autonomía personal, que son financiados íntegramente por AFANES. La asociación se creó en el año 2011 para dar cobertura y apoyo a las personas con discapacidad y sus familias. Integrada por 200 socios, mediante sus cuotas y actividades como esta atienden a niños y jóvenes con discapacidad de Villaverde del Río. Se sustentan además en organizaciones de mayor calado, como la Fundación TAS, para poder alcanzar sus objetivos, y en tradiciones como la de comer torrijas en Cuaresma. Tan simples y a la vez tan capaces de mejorar vidas.

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