Cuando sale a la calle una procesión de la Vera Cruz –verdadera cruz– o Santa Cruz, la rodea una solemnidad especial, un halo de respeto que, por alguna razón, tienen estas procesiones en concreto. El Martes Santo por la noche, en Osuna, se vivía un nuevo capítulo de esa especial relación que tiene la Semana Santa ursaonense con la representación de la cruz en la que fue crucificado Jesús de Nazaret.

En esta localidad sevillana, la Vera Cruz no es una hermandad cualquiera. Corría el año 1545 cuando vio la luz por primera vez, y cuatro años después ya tenía aprobadas sus reglas. Tras ser erigida en el convento franciscano de Madre de Dios, anoche pasaban pocos minutos de las ocho y media de la tarde cuando salía su cruz de guía por la puerta de la iglesia de San Agustín, en una salida procesional mezcla de devoción, cultura y flamenco, con la excelsa selección de saetas que se pudieron escuchar desde la salida.

Tres Lámparas Mineras de La Unión recibían a los pasos en la calle, recorriendo las calles Santa Rita; Asistente Arjona; Huerta; Tía Mariquita; Plaza Mayor; Carrera; Gordillos; Compañía; Sevilla; Plaza Mayor; Tía Mariquita; Huerta; Asistente Arjona y vuelta a Plaza Santa Rita, en medio de la demostración publica de duelo realizada por la cofradía, mediante crespón negro en los tres pasos, por el que fuera su capellán honorario, Arcadio Arregui Rangel.

La hermandad puso en la calle a un cortejo de 620 personas, con 255 nazarenos, 30 insignias u 82 costaleros, para sacar en procesión a Nuestro Padre Jesús Cautivo (Santo Ecce Homo del Portal), el Santísimo Cristo de la Vera-Cruz y Nuestra Señora de la Esperanza y San Juan Evangelista. El último paso, precisamente, fue de los atractivos en la calle para la cita de anoche, ya que se veían por primera vez en la calle ambas imágenes restauradas, en lo que supuso uno de los principales estrenos de la hermandad en este año.

Con la música de la agrupación musical Nuestro Padre Jesús de la Redención de Córdoba, la banda de música Villa de Osuna y la banda municipal de música Maestro Paco Tenorio de Arriate (Málaga), la hermandad acudió puntual a su cita, mostrando imágenes como la caída de la luna sobre sus pasos nada más salir, cumpliendo la tradición de que las saetas hagan de la salida un espectáculo sobrio para vecinos y visitantes, poniendo sus pasos en la calle sin ninguna prisa, como es tradición en esta hermandad.

No es de extrañar que el recorrido fuera seguido por miles de personas en la noche ursaonense, hasta que entrada la madrugada la hermandad escuchaba las últimas saetas y se despedía hasta el año que viene.

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