Nadie hubiera dicho, hace más de 20 años, cuando El Cautivo del Furraque salió en estricta y austera soledad sobre un paso al que el pueblo tildó de barco, no solo que el Señor de Miñarro iba a convertirse en el Cristo con más nazarenos de Los Palacios y Villafranca (se acerca ya al medio millar), sino que en un tiempo récord iba a procesionar en un paso totalmente acabado: figuras, talla y dorado. Lo acabó de conseguir este Martes Santo, el año en que ha estrenado, además, una túnica bordada con la que se ha impuesto como el Señor más impresionante de su pueblo en una jornada también consolidada, con el gentío entregado desde la capilla de donde salen también el Jueves el Cristo de la Vera Cruz y la Virgen de Los Remedios.

La hermandad que dirige Juan Gavira puso su Cruz de Guía en el umbral de su capilla –catedral de Villafranca, como la llaman cariñosamente– a las 17.30 horas, en una tarde espléndida sobre la que fue meciéndose el misterio de Nuestro Padre Jesús Cautivo ante Pilatos al compás de Triana y una banda de cornetas y tambores, la del Santísimo Cristo de la Vera Cruz, también nacida al amparo de la hermandad más grande de Los Palacios, que ha superado los 3.000 hermanos. Como es costumbre, El Cautivo, que duplica su cuadrilla por devoción desbordada, se lució frente a la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, antes de emprender, ya cerrada la noche, ese Vía Crucis marismeño que suponen en este pueblo las calles Aurora, Real y San Sebastián, para despedirse entre un mar de gente a la una de la madrugada. Mañana Jueves vuelve a lucirse El Furraque.

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