Han pasado ya más de dos meses de aquel 23 de noviembre en el que las seis hermandades de la Madrugá alcanzaron un acuerdo del que la cofradía del Calvario no tardó en expresar sus reservas. «Desproporcionado», «injusto», «antinatural» o «poco caritativo» fueron algunos de los calificativos empleados entonces por el hermano mayor de la corporación de la Magdalena para tildar un acuerdo que obliga a los nazarenos de pisadas silenciosas a tener que salir en dirección opuesta a la Carrera Oficial y dar un rodeo respecto al recorrido lógico y natural de la cofradía.

Pregunta: Cinco días después de que se fraguase aquel acuerdo, usted publicó una dura carta en la web de su hermandad en la que criticó la falta de proporcionalidad a la hora de asumir sacrificios por parte de algunas cofradías y mostraba su perplejidad ante el hecho de que la hermandad más pequeña en número de la jornada tuviera que cargar con el «fardo más pesado». Con la distancia que otorga el tiempo. ¿Se aprecian ya las cosas de otra manera?

Respuesta: Nosotros, la verdad, es que mantenemos esa idea. Que había que darle una solución a la Madrugá es algo de lo que todos éramos conscientes. Ahora bien, lo que nosotros siempre hemos mantenido es que tenía que ser una solución equitativa y lamentablemente no fue así. Eso es lo que intenté expresar en esa carta que iba dirigida, por cierto, a mis hermanos. En esa carta les explicábamos qué había ocurrido y en qué circunstancias, mostrando como es lógico nuestro punto de vista. En mi opinión, el tema de la Madrugá no se puede resolver de una manera draconiana, como en cierto modo así ha sido. Creo que todo el mundo tiene que colaborar y así seguro que se puede encontrar una solución.

P: ¿Se han sentido muy presionados para tener que asumir finalmente este acuerdo?

R: Quizás la palabra presión es excesiva, pero sí le puedo asegurar que había urgencia por tomar una solución, esa o cualquier otra. Había urgencia, no sé si desde instancias municipales. La verdad es que las hermandades tuvimos en la mano haberlo solucionado bien, lo que ocurre es que hubo algún hermano mayor que no dio el paso adelante y otro día nos ha cogido la delantera. Hoy en día podríamos estar muy satisfechos de esa solución.

P: ¿Se refiere a la propuesta de una Madrugá a la inversa al estilo del Martes Santo?

R: Esa era a mi juicio la mejor solución, manteniendo el mismo orden. Llegó a estar sobre la mesa, se estudió y era la propuesta más viable.

P: ¿Y por qué no salió adelante?

R: Hubo alguna hermandad que expresó sus reticencias y, claro, esos son temas que tienen que adoptarse por unanimidad.

P: Por lo que ha podido palpar, ¿cómo han acogido los hermanos del Calvario este acuerdo?

R: Los hermanos del Calvario tienen una característica, que es que son muy disciplinados. Va en el ADN de la cofradía. Yo en todas las reuniones que hubo mantuve la tesis de que al acuerdo pecaba de una evidente falta de equidad y eso, le puedo asegurar, no le gusta a los hermanos del Calvario. Pero en general lo han asumido bien. No tiene ya más vuelta de hoja. Es un acuerdo que nosotros aceptamos con reservas y que vamos a cumplir sin ningún tipo de problemas. Si se ha acordado una cosa, se llevará a efecto.

P: ¿Qué les resulta más antinatural: salir en dirección contraria a la Campana o dar ese rodeo de más de medio kilómetro para sacarlos de su hábitat natural?

R: Una cosa va unida a la otra. Nuestra característica es hacer la estación de penitencia por el camino más corto. No está escrito en ningún sitio, pero siempre ha sido esa nuestra característica desde 1886, la época moderna de la hermandad. Y eso es lo que más llama la atención. Resulta chocante que tengamos que dar un rodeo de casi 600 metros cuando estamos a 150 metros de la Campana. Hay gente que dice que nos vamos a alegrar y que el Cristo va a quedar precioso por tal o cual sitio. Para nosotros, eso es secundario.

P: En aquella célebre carta que dirigió a sus hermanos también ponía usted en duda la supuesta ganancia de este acuerdo: la de la distancia que separa la Campana de la intersección entre las calles Velázquez y O’Donnell al objeto de que pueda replegarse mejor el cortejo de la Esperanza de Triana.

R: Lo único que se ganan son 47 metros. Si hubiera habido un acuerdo más equitativo y se hubieran repartidos los sacrificios, la solución sería mucho más beneficiosa para todos. Nosotros hicimos tres propuestas alternativas para fraguar un acuerdo más equitativo.

P: ¿Y las tres alternativas que propusieron eran más eficaces y proporcionadas?

R: Desde mi punto de vista sí lo eran. Una de ellas era que la hermandad de la Esperanza de Triana diera el rodeo a la parroquia de la Magdalena y dijeron que es que no cabía el paso por la calle Bailén. Yo creo que sí cabe, pero bueno… Otra solución que propusimos para mantener nuestra idea de hacer la estación por el camino más corto, a pesar de no ser agradable estéticamente, era ir por el callejón de los Pobres a San Eloy y de ahí al Silencio. Y también se rechazó.

P: La cofradía saldrá finalmente este año por la puerta del coro de la Magdalena. ¿Por qué se ha elegido esta opción?

R: Muy sencillo. Si nosotros saliéramos por la puerta de San Pablo, el acuerdo de la Madrugá no serviría para nada. O tendríamos que salir nosotros casi 45 minutos antes. Por esa puerta ha salido la hermandad hasta 1949 y volverá a salir por ahí por este año.

P: ¿Y el horario de salida, se modifica?

R: Calculamos que la hora de salida se fijará a las 3.30, unos diez minutos antes que anteriormente.

P: Si sólo adelantan diez minutos para recorrer casi 600 metros más, se demuestra que ustedes sufrían un parón importante…

R: Nuestro sacrificio hasta ahora consistía en salir antes y embotellarnos en la calle O’Donnell durante 21 minutos. Y seguíamos dispuestos a seguir sufriéndolo.

P: De todo lo que se ha publicado, ¿qué es lo que más le ha dolido leer acerca de la postura de su hermandad?

R: El que se nos acuse de insolidaridad con el día. No me ha gustado que se nos tache de insolidarios cuando llevamos mucho tiempo sacrificándonos. Pero en fin, pelillos a la mar.

P: Exponía usted también en esa carta que había sentido mucha soledad en esa reunión. ¿Ha cambiado ya esa percepción? ¿Se siente más abrigado?

R: Yo me llevo muy bien con todos los hermanos mayores, aunque es cierto que en esa reunión sí tuve esa percepción.

P: En la Madrugá sigue habiendo discusiones históricas en torno al orden de prelación, y hay hermandades que creen que su hermandad no ocupa el lugar que históricamente le corresponde.

R: El orden del día no se discute. Y a ese consenso llegamos todos en una reunión previa que mantuvimos en el Gran Poder y en la que fijamos dos principios: ni tocar el orden del día ni retrasar la Madrugá. Nosotros a eso no vamos a renunciar en la vida, porque además lo hemos ganado ya tres veces en los tribunales eclesiásticos.

P: ¿Y ve en peligro en un futuro el cuarto puesto que ocupa actualmente su hermandad?

R: Sinceramente no, porque es que además no hay razones objetivas para tocar ese orden. Si nosotros fuéramos una hermandad multitudinaria se podría pensar que estorbamos, pero una hermandad que saca 600 nazarenos a la calle y que se ha comprobado que cabe en una calle no puede ser el problema ni la solución del día.

P: Y aunque ustedes entiendan que no son el problema, ¿no cree que la situación tan crítica que se vive en esta jornada no merecía mayores dosis de generosidad por parte de su hermandad, como así han demostrado cofradías como La Macarena o El Silencio?

R: Nosotros hemos demostrado generosidad. Podíamos haber optado por la postura cerril de decir que no hacemos nada. Nosotros, aunque con reservas, hemos aceptado el acuerdo en beneficio de la jornada, aunque no lo considere equitativo y nos sintamos perjudicados gravemente. Otros, a lo mejor, no han hecho nada. Otra postura podría haber sido decir que no aceptamos el acuerdo y provocar que nos lo impusieran, pero pensamos que no era lo correcto. Los que nos acusan de insolidarios, creo que ahí llevan la respuesta.

P: ¿Espera que en 2019 la situación revierta a sus moldes antiguos?

R: Usted sabe que las cosas en las cofradías, cuando son experimentos por un año, como salgan bien, son ya para siempre. No sé qué resultado va a tener este acuerdo. Desde luego por nosotros no va a quedar. Por nuestra parte no va a haber ningún problema.

P: Había algunas dudas sobre el itinerario de ida a la Campana y su posible fricción con la calle donde tiene su sede El Silencio. ¿Lo tienen ya decidido? ¿Llegarán a Alfonso XII por la calle El Silencio o por la inmediatamente anterior, Almirante Ulloa?

R: El itinerario que hemos decidido en cabido de oficiales es plaza del Museo, Monsalves, El Silencio y Alfonso XII. Así lo vamos a comunicar al Consejo y que este decida. Creemos que no ha lugar a posibles fricciones con la hermandad del Silencio ya que según nuestros cálculos vamos a desaparecer de esa calle entre 15 y 20 minutos antes de que ellos asomen por allí. Nuestro último penitente de la Virgen tiene que estar en el palquillo de la Campana a las 5.15 horas y la Cruz de Guía del Silencio tiene que estar en la puerta de San Antonio Abad a las 5.30 o más. Da tiempo hasta de barrer la calle, si ese es el problema. Es una cuestión que cae por su propio peso. Lo que no se puede hacer es que a la hermandad que verdaderamente asume el mayor sacrificio de la jornada, encima se le intente apretar en una cuestión tan nimia.

P: «La discreción, la seriedad en la calle, hacer estación de penitencia por el camino más corto y otros valores análogos tan propios de nuestra hermandad están en crisis en la Semana Santa. Y mayor es la crisis cuando se ponen en duda por quienes más y mejor deberían defenderlos». ¿A qué se refería usted con esta afirmación extraída de la carta que dirigió a sus hermanos días después del acuerdo?

R: No quiero que de estas palabras pueda interpretarse que la única hermandad que hace una estación de penitencia seria es El Calvario, como así han malinterpretado algunos compañeros tuyos de oficio. Con estas palabras me refiero a que la Semana Santa en general está perdiendo bastante carácter y cosas que eran fundamentales hace algunos años, ya no lo son. Y la clave de esta degeneración está en la pérdida de valores religiosos. Se está fomentando mucho la Semana Santa como afición y eso no puede ser.

P: ¿Qué opinión le merecen toda esa batería de medidas antipánico que se anuncian para la Madrugá: vallas silenciosas, vídeo vigilancia, megafonía pública, control de la luminosidad…?

R: Todo lo que se haga en beneficio de la seguridad, me parece bien. Lo único que creo es que no se debe abusar de las vallas. Esta ciudad siempre ha sabido autorregularse en ese sentido.

P: ¿Teme que los sucesos de la pasada Madrugá produzcan este año una merma en el cuerpo de nazarenos del Calvario?

R: A lo mejor puede haber alguna merma en los chicos que salen de acompañantes. Pero, en general, no. El que es del Calvario, ese sale llueva o ventee. El último año que no salimos porque llovía a mares estaba la iglesia repleta. La gente fue a la iglesia lloviendo.

P: El retablo que ocupan los titulares, tras su restauración, ha quedado maravilloso…

R: Sí, sí. Estamos muy orgullosos de haber afrontado esa obra porque además hacía falta. Es un retablo importante, de Cristóbal de Guadix, y la verdad es que, tras su restauración, ha quedado impecable. Hay que felicitar al grupo de restauradores por su trabajo. Una de las ideas que tenemos en mente es ejecutar un columbario delante de la capilla de la hermandad, a los pies del Cristo.

P: Hace unos días fallecía el padre Antonio Fernández Estévez, párroco de la Magdalena y director espiritual de la hermandad. ¿Qué semblanza haría de este sacerdote?

R: La verdad es que fue un buen director espiritual. Tenía su forma de ser pero nunca ponía inconvenientes al desarrollo de nuestras actividades. Ha sido un ejemplo la dignidad con la que ha llevado su enfermedad y después tenía una característica muy suya, que era el sentido del humor contagioso que tenía.

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