Fuente: Hermandad de La Hiniesta

Comienza el mes de Mayo, especialmente dedicado a  la Virgen. En palabras del Papa Francisco, “nuestro camino de fe está unido de manera indisoluble a María desde el momento en que Jesús, muriendo en la cruz, nos la dio como Madre”.

En la hermandad hemos estado en los últimos meses huérfanos de nuestra Madre, la Virgen de la Hiniesta Gloriosa que nos ayuda a crecer humanamente y en la fe. 



En apenas unas semanas, la Madre volverá a San Julián en todo su esplendor, con la mirada profunda y la sonrisa serena. La Hiniesta, origen y principio de nuestra devoción regresa a casa para bendecir nuestras alegrías y nuestros anhelos.



 “Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea en tan graciosa belleza.



 A Ti, celestial Princesa, Virgen sagrada María, te ofrezco desde este día alma, vida y corazón. ¡Mírame con compasión, no me dejes, Madre mía!”