Fuente: Hermandad de La Hiniesta

LA  ORACIÓN, LUZ  EN  NUESTRA  VIDA.
Nuestra vida valdrá lo que valga nuestra oración (Marthe Robin): El Evangelio nos indica que “Quien ve a Jesús ve al Padre” y, precisamente en la oración se puede contemplar a Jesús y al Padre Dios. Así nuestra oración nos permite ver al Dios rico en Misericordia que Jesucristo nos ha revelado como Padre, pero no solo nos permite ver sino “Creer”, para que no nos pase como a Felipe  cuando le pregunta a Jesús “Señor, muéstranos al Padre y nos basta y, Jesús le responde ¿Tanto tiempo a que estoy con vosotros y no me habéis conocido?



A Jesús lo vemos cuando rezamos el credo y lo manifestamos porque quien tiene la oración lo tiene todo, pues a partir de ahí Dios que está deseoso de revelarse, de manifestar a todos los pobres y pequeños, que eso somos nosotros, su rostro de Padre, para ser nuestra Luz, nuestra Curación y nuestra Felicidad.



La oración nos hará conocer a Dios y conocer a Jesucristo y poder decir ¿Cómo te conoceré yo Dios mío y redentor mío Jesús? Pues este es el inicio de la oración que da luz a nuestra vida, que nos permite reconocer como Padre nuestro que estás en los Cielos.