Poncio Pilatos es una de las figuras más tradicionales en el evangelio que Sevilla narra cada años en Semana Santa. Hablamos del quinto prefecto de Judea, designado como tal por Tiberio, del que no se sabe con seguridad ni el lugar en el que nació ni tampoco cómo fue su vida antes de llegar a esta provincia romana que gobernó desde el año 26 al 36 d.C. Su vida está ligada a la de Jesús de Nazaret. De hecho, el evangelio de Juan asegura que Jesús fue apresado por una compañía romana al mando de un tribuno, en este caso el propio Pilatos. Los evangelios dicen que, luego de un interrogatorio nocturno, los líderes saduceos llevaron a Jesús ante el procurador romano por la mañana temprano, solicitando a Pilatos que lo ejecutara, ya que le habían hallado culpable de blasfemia, pero la pena capital solo podía ser aplicada por los romanos. Pilatos envió a Jesús a Herodes debido a un conflicto con la jurisdicción correspondiente a un reo de Galilea. Al ser devuelto a sus manos, se declaró incompetente para resolver asuntos religiosos y declara no hallarle culpable. Los líderes judíos entonces cambian la acusación sobre Jesús a sedición. A pesar de no hallarlo culpable, Pilatos –sabiendo que era víspera de Pascuas– deja que el pueblo decida entre liberar a un preso de nombre Barrabás o liberar a Jesús.

Estos hechos se narran en tres pasos de misterio de nuestra Semana Santa, en los que se representa a la figura del precepto romano. A Pilatos lo contemplamos en el misterio de la hermandad de los Dolores de Torreblanca, que representa el instante en el que el procurador romano lo interroga. Es el más reciente de todos, ya que se incorporó como tal en 2005 y se culminó en el año 2010. El Martes Santo, la imagen de Pilatos aparece en el primero de los pasos de la hermandad de San Benito. Un misterio con la firma de Antonio Castillo Lastrucci en el que se representa el instante en el que Jesús arrestado, maniatado y vestido con túnica púrpura, es presentado al pueblo. La tercera escena que se reproduce en la Semana Santa de Sevilla es la de la Sentencia de Cristo. El misterio de la hermandad de la Macarena también incorpora la figura de Poncio Pilatos. En este caso, se sitúa en la trasera de su paso en un claro gesto de lavarse las manos mientras se da lectura al texto que condenaba a Jesús a la muerte de Cruz.

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