Nervios: «Estado psicológico agitado y tenso de una persona». Es la definición que la Real Academia Española hace de una palabra cuyo significado, leído así, tiene connotaciones muy negativas. Pero, ¿quién dice que no hay nervios bonitos? ¿Quién dice que no hay nervios que estamos deseando sentir? En Sevilla, para los cofrades, cada día que pasa es un motivo distinto para sentirse nervioso. La Cuaresma va llegando a su fin y ahí se resumen cada una de las razones.

En la Sevilla cofradiera, los nervios no son algo extraño ni perjudicial para la salud. A muchos les gusta sentirlo. Y es que, la palabra se refiere a ese cosquilleo que sentimos en el estómago cuando empezamos a intuir la hermosura de lo que se acerca. ¿Acaso no te comienzas a sentir inquieto cuando percibes, por primera vez en el año, el aroma del azahar? ¿No sientes nervios cuando sacas del armario la túnica de nazareno o vas hasta tu casa de hermandad a sacar la papeleta de sitio? Esos son los nervios a los que nos referimos en esta nueva edición de la guía cofrade de El Correo de Andalucía.

El niño cuando cuenta una y otra vez los caramelos que su padre le ha puesto en la cesta que llevará durante su estación de penitencia, el chico que mira sin cesar su web de referencia en cuanto a predicciones meteorológicas, la familia que limpia una y otra vez la puerta de su casa para que luzca impecable cuando pase la cofradía, el nazareno que comprueba –aunque la sabe de sobra– la hora a la que está citado… Son síntomas perfectamente identificables y que indican que estamos nerviosos ante la llegada de una nueva Semana Santa.

Bien llevado, este estado, en el ámbito cofrade, es hermoso y está repleto de sensaciones que, aunque parezcan contradictorias, encajan a la perfección. Son esas sensaciones que te alegran el alma por lo que está por llegar. ~

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