La indumentaria del nazareno alcanza en Sevilla, en no pocos casos, unas altas cotas de sofisticación y detalle, en particular en las hermandades llamadas de capa. Frente a las más austeras en el vestir, que apenas determinan el tejido y color de la túnica, el largo del capirote, el ancho del esparto y poco más, otras desarrollan este capítulo con todo detalle, completando las indicaciones sobre colorido y material del atuendo con otras relativas a botonaduras, cíngulos, ceñidores, escudos… de la cabeza a los pies. Y es ahí abajo, en los pies, donde se encuentra este elemento de hoy que, curiosamente, se podría decir que es lo más tuneable de todo el equipo, y donde la norma deja campo abierto para que cada cual –dentro de la seriedad exigible– elija a su gusto: las hebillas. Estas piezas han de ser de plata o de metal plateado, y van fijadas en el empeine del zapato de color negro. Algunas cofradías determinan que el calcetín puede ser blanco o puede ser negro, pero sobre el aspecto de las hebillas no se suele indicar nada. Las Cigarreras, San Benito, las Siete Palabras, San Gonzalo, Montesión, la Macarena… hay varias hermandades que las prescriben en sus normas para la salida procesional. Y como el material puede variar, los precios también. Las hebillas se pueden encontrar en los comercios cofradieros habituales y también a través de internet. Las más caras son las de plata: dependiendo del diseño que uno quiera (si las desea sencillas o con el nombre del Cristo o la Virgen, si se prefieren más o menos gruesas y labradas), pueden costar entre 60 y 100 euros, por regla general. Las de metal plateado son mucho más económicas, hacia unos 20 euros o incluso menos, aunque también dependiendo del diseño.

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