En este nuevo capítulo de la guía cofrade del decano de la prensa sevillana nos acercamos hasta los talleres de los imagineros. Uno de los espacios cofrades más íntimos y desconocidos.

La madera encierra el corazón de cada una de nuestras devociones. De la madera nacen y en nuestras almas cobran vida. Ahí reside el misterio de la fe sentida desde la ciudad más cofrade del mundo.

Nos resulta sorprendente e inverosímil como de un trozo de madera pueden nacer imágenes tan perfectas que se acaban convirtiendo en referentes devocionales para barrios, pueblos e incluso ciudades. Y es que, las imágenes son auténticas obras de arte que recrean, a la perfección, la imagen que de Dios y su madre todos tenemos en nuestra mente.

Hoy, la guía cofrade de El Correo de Andalucía quiere aproximarse a los talleres de los que todavía nacen nuestras imágenes. Y para ello, la gubia se convierte en un elemento imprescindible. Así, la gubia es un formón de mediacaña que usan los tallistas de la madera para las obras delicadas. Al final, en este contexto, el manejo de la gubia se convierte en algo más que un arte.

De la manipulación de este artilugio, de no grandes dimensiones, han nacido rostros como el de la Macarena, el Gran Poder o la Esperanza de Triana. Su uso no ha cambiado con el paso de los siglos. Hoy en día, se utiliza del mismo modo que entonces. Un proceso tradicional que está llamado a continuar así.

La gubia, palabra proveniente del latín gulbia, suele ser golpeada por un mazo, convirtiéndose ambas herramientas en complementarias.

La gubia se utiliza también en otros tipos de campos como el carpintero o el de la medicina.

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