Término que alude directamente a la orden eclesiástica de San Agustín, que tiene como fundador a San Agustín de Hipona, padre y doctor de la Iglesia que vivió en el siglo IV. Esta orden, que en Sevilla contó con la colaboración de la casa nobiliaria de los Ponce de León, guarda estrecha relación con algunas hermandades de nuestra Semana Santa.

San Roque es el principal exponente de esa vinculación con la orden monástica. El Cristo de San Agustín de la Casa Grande pasó a la corporación de la plaza Carmen Benítez tras la desamortización en Mendizábal. Esta sagrada imagen fue pasto de las llamas en la guerra civil española y su réplica, gubiada por Sánchez Cid en 1944, se incorporó como Titular de la cofradía del Domingo de Ramos. Si bien no procesiona, recibe un culto extraordinario y su imagen está representada en una de las insignias de la cofradía. Además, la advocación de la Virgen –Gracia y Esperanza– tiene mucho que ver con una de las devociones marianas de la orden.

Pero los lazos de San Roque con los agustinos van más allá puesto que las hermanas del convento de San Leandro y del cenobio de la Encarnación son camareras de honor de la hermandad. No fue casualidad que en 2014, con motivo de las obras de rehabilitación realizadas en su parroquia –actual sede canónica–, las imágenes se trasladaran al convento, ubicado en la plaza del mismo nombre. Como curiosidad, la congregación tiene la Medalla de Oro de la hermandad.

El Cristo de San Agustín gozó de una enorme devoción en la ciudad durante siglos. El primitivo crucificado gótico de los agustinos, de clara semejanza al burgalés, era una de las grandes devociones tiempo ha. No en vano, fueron los agustinos quienes expandieron su devoción, en particular, a este tipo de imagen y, en general, a los crucificados de la Buena Muerte.

La hermandad de los Gitanos también está vinculada a esta congregación tras su estancia en el extinto convento del Pópulo, en el barrio del Arenal. Unos lazos que son visibles en el escudo de la corporación de la Madrugá. El tradicional corazón de los agustinos, atravesado por flechas, figura en su óvalo izquierdo. En menor medida, la Mortaja está relacionada con la orden porque su sede canónica hunde sus raíces en el antiguo convento de la Paz, otra devoción mariana de los agustinos.

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