Las fuertes rachas de viento, que en algunos momentos de la tarde de ayer azotaron a la ciudad, no consiguieron empañar un Sábado de Pasión de luz en la que los barrios de la vieja Híspalis volvieron a dar toda una lección de fe y cofradías.

La estación de penitencia que San José Obrero hizo al santuario de Los Gitanos y los nuevos bordados de La Milagrosa fueron las principales novedades de una jornada en la que, afortunadamente, no se temió la presencia de la lluvia.

Sevilla tiene ganas de Semana Santa y ayer lo demostró. Numerosísimo público en las seis cofradías que hoy ceden el testigo a un nuevo Domingo de Ramos.

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