José Ignacio del Rey Tirado sigue cumpliendo sueños un día después de su intervención en el atril del Maestranza. «Jamás imaginé que escribiría un libro. Ni que me lo publicaran, y, sobre todo, este libro», confesó anoche durante la presentación de la edición impresa de su Pregón de la Semana Santa en la sede de la Fundación Cajasol, donde nuevamente recibió felicitaciones por la «valentía» y el «sentido común» de su «hermoso relato literario».

José Ignacio, a quien otro pregonero de la Semana Santa como Lutgardo García comparó en clave de humor con «Chesterton», comenzó parafraseando a aquel conocido escritor y, con ello, despertó las risas del auditorio: «He venido a hablar de mi libro». Y así fue. Se dedicó a explicar los «entresijos» de la publicación, no sin antes reconocer a Pedro Bazán y «su arte de editar libros en Sevilla». Empezó comentando la portada, que pensó titular El evangelio de Sevilla, pero que luego lo dejó en Pregón de la Semana Santa de Sevilla, porque, como afirmó, «ha sido una de las mejores cosas que me ha pasado en la vida y no había que ocultarlo». Eso sí, lo que siempre tuvo claro fue en la ilustración: «la y del Cristo de la Buena Muerte», a carboncillo por Pepillo Gutiérrez Aragón, como «homenaje directo» a Juan Moya Sanabria, del que echa de menos «sus comentarios y hasta sus pullas». También porque su pregón fue el primero que escuchó tras «colarse» en el Lope de Vega.

Entre las ilustraciones seleccionadas, con emotivas imágenes de Julio Paneque, Rafael Alcázar, Salvador-Almeida o Mª Victoria López, destacó «la rareza» de las que van en los «cierres de capítulos» y que ha hecho su hermano Eduardo, actual hermano mayor del Silencio. Precisamente siguiendo «sus pasos de pregonero», José Ignacio ha añadido un epílogo (Memorial para conocer Sevilla. Segunda parte) como continuidad del texto del pregón de su hermano de 1999 porque, como concluyó, ha querido hacer «un libro de colección» para que «futuras generaciones puedan usar el pregón, aunque sea para leer». La recaudación de la venta se destinará a las bolsas de caridad de Los Estudiantes, El Silencio y a la Santa Caridad.

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