La de los insoportables retrasos en el Domingo de Ramos, la del estreno del palio de luz en San Pablo, la del misterio de Los Panaderos procesionando sin olivo, la de la Madrugá más segura y con menos público probablemente de los últimos tiempos, la del reencuentro del mítico Luis León con el dragón de la Macarena, la de la escalofriante estampa del Nazareno de La O recubierto con un capote oscuro que sólo dejaba asomar su rostro para resguardarse de la lluvia, la de la consolidación definitiva del horario matinal de la Resurrección… La Semana Santa que culminó este domingo pascual a las 17.20 horas con el cierre de las puertas de Santa Marina podría tener muchos apellidos pero, por encima de cualquier otra circunstancia, siempre se recordará como la del año en que las hermandades del Martes Santo pusieron a prueba el, en opinión de algunos, descabellado plan de invertir sus recorridos por la Carrera Oficial. La prueba, realizada con «carácter excepcional», resultó todo un éxito y a plena satisfacción de sus ocho hermandades y de la gran mayoría de los cuerpos de nazarenos. La revolucionaria propuesta logró los objetivos propuestos: el día se cerró con 3 minutos de adelanto en la Campana, algo realmente insólito; el último palio de la jornada, el del Dulce Nombre, entró en San Lorenzo a las 2.45 horas –una hora y cuarto antes que el año pasado–; se eliminaron puntos conflictivos como la Alfalfa y, a cambio, lucieron por su brillantez espacios tan emblemáticos como el de los Jardines de Murillo. A todo ello súmenle la novedad en los recorridos de muchas cofradías y la respuesta del público que, aunque algo desorientado –el sevillano se sintió como un turista más viendo cofradías– se echó en masa a las calles en uno de los días de mayor esplendor de toda la semana.

Las hermandades del Martes Santo han asumido que se trataba de una apuesta con carácter excepcional y que difícilmente este plan podrá tener continuidad si la propuesta de los recorridos a la inversa no es extrapolable a los demás días de la Semana Santa. A la espera de la anunciada reforma de la Semana Santa para 2019, la fórmula del Santo Martes se antoja prácticamente inviable para jornadas como el Jueves y el Viernes Santo, ya que la celebración de los Oficios retardaría bastante la entrada de la primera cofradía en una Catedral convertida en el principio del recorrido de la Carrera Oficial.

Pero esta Semana Santa también ha sido la del año en que la Madrugá pasó con nota la reválida de la normalidad gracias a una extrema y visible vigilancia policial, a unas severas medidas de control de un público continuamente monitorizado y a las gélidas temperaturas, que también contribuyeron lo suyo a dejar en sus casas a mucha gente. Las hermandades aplauden la batería de medidas implantadas por el Ayuntamiento para garantizar la seguridad, y especialmete consideran «clave» el cierre de más de un centenar de bares en zonas calientes. Todo salió a la perfección y no fue necesario recurrir a medidas como la del uso de la megafonía pública para calmar al público a pesar de que, de nuevo, un grupo de vándalos intentó generar una estampida en el entorno de la calle Reyes Católicos. Otra vez se vieron nazarenos de la Esperanza de Triana sin capirotes y haciendo uso del móvil para comunicarse con sus familiares. Pero la cosa no pasó de ahí. La colaboración ciudadana resultó fundamental para abortar este deliberado ataque. La labor de siembra realizada por el Ayuntamiento con su lema de «No corras, no grites, mantén la calma» dio sus frutos. Es más, diríase que tras la experiencia de este año Sevilla parece haber encontrado un antídoto para combatir las dichosas carreritas: la de aislar y señalar a los presuntos culpables.

Por lo demás, y hasta que la lluvia se encargó de enturbiar el desenlance de la Madrugá –hay que recordar que la de Los Gitanos ha sido la única cofradía que no ha podido llegar a la Catedral esta Semana Santa–, podría asegurarse que los nuevos recorridos han funcionado razonablemente bien –otra cosa es el grado de satisfacción de las hermandades más sacrificadas, caso del Silencio– y que el cruce del Gran Poder con la Esperanza de Triana se despejó a la hora convenida, permitiendo a los de San Lorenzo adelantar el regreso de la Cruz de Guía para evitar el frente nuboso. El palio de la Virgen del Mayor Dolor y Traspaso entró en la basílica a la 7.24 horas, 21 minutos antes del horario previsto.

El mejor resumen del Domingo de Ramos lo plasmó su delegado de día en el Consejo, José Manuel Albiac: «Se empezó mirando al cielo y se acabó mirando al reloj». L jornada culminó con un preocupante retraso de una hora y 14 minutos en la Puerta de los Palos. Por contra, días como el Lunes Santo –que el año pasado acumuló 39 minutos de retraso en Palos– acabó este año con sólo dos de demora. El Miercoles Santo, a pesar de los percances, culminó con 36 minutos de retraso en Palos.

Y ADEMÁS…

Una semana horrible para las priostías

Para la colección de fotos curiosas quedarán estampas como las del nuevo palio de San Pablo sin la bambalina delantera durante buena parte de su recorrido de regreso, el misterio de Los Panaderos procesionando sin olivo debido a la fractura de su base artificial en la maniobra de salida, el misterio de La Lanzada sin uno de sus candelabros traseros tras un contratiempo en la Punta del Diamante o el palio del Sol levantándose a pulso tras perder un trozo de su crestería.

El himno de la UME

La Unidad Militar de Emergencias aspira a convertir en una tradición más de nuestra Semana Santa la interpretación del himno del Cuerpo a su Patrona, la Virgen del Rosario de la hermandad de San Pablo, cuyos efectivos fueron calurosamente acogidos por el público de la plaza de la Virgen de los Reyes. El experimento resultó un tanto forzado y hay quien habla de una cierta «malagueñización» de la Semana Santa sevillana. En el Polígono son conscientes de que es necesaria una vuelta de tuerca.

Las ‘acampadas’ modo picnic

Es una de las estampas más preocupantes que nos deja la Semana Santa. En las aceras de Pureza había gente acampando desde las ocho de la mañana del Jueves para presenciar la salida de la Esperanza. Los supuestos devotos iban provistos de todo tipo de material de acampada: mantas para recostarse, hamacas, mochilas con todo tipo de sustentos y hasta cachimbas. Como sucede en algunas playas del litoral, también en Semana Santa habrá que sembrar la ciudad de señales de prohibido acampar.

La ‘nueva’ estampa de la Piedad de la Mortaja

Varias han sido las estampas de impacto que nos deja esta Semana Santa. La que más, la rejuvenecida estampa de la Virgen de la Piedad de la Mortaja con su nueva diadema de plata, el manto por encima de la cabeza y la sustitución de su tocado monjil por otro de encaje. En el campo de las artes florales, destacan el monte del Cristo de la Fundación o el palio de la Virgen de las Aguas del Museo con gardenias.

Sigue leyendo esta noticia en la Web de El Correo de Andalucía