El corazón cofrade de El Correo de Andalucía nunca ha dejado de latir. Más de un siglo de emociones, con vaivenes, con idas y venidas, que siempre han tenido un mismo sostén: el amor certero y real por Sevilla. Ese mismo corazón que el equipo de La Pasión ofreció ayer en la tercera edición de su gala cuaresmal en la que se presentó el dispositivo para la retransmisión de la Semana Santa 2018 y se hizo entrega de los galardones que renocen el buen hacer de los cofrades de nuestra ciudad.

Ellos también se llevaron un trocito del corazón de El Correo, tan repartido ya que no hay sevillano que a estas alturas no lo sienta como suyo. El primero de todos, con el que se reconoce la importante labor social de las hermandades, fue a parar al Proyecto Fraternitas que desde hace años desarrolla el Consejo de Cofradías en el Polígono Sur. Fue su presidente, Joaquín Sainz de la Maza, el encargado de recoger este premio que le entregó Manuela Carretero, de Coca Cola European Partners, y que quiso atribuir a «las 123 hermandades de Sevilla». En ello puso el corazón, como en su dedicatoria a Maruja Vilches, alma mater del proyecto, de la que dijo ha puesto «todo su amor, todo su empeño y toda su esperanza». Ella, con la emoción del trabajo bien hecho, aseguró que «quien entre en el Polígono Sur queda atrapado pero no por su delicuencia sino por la alegría que sale de la pobreza». E invitó a «las hermandades e instituciones» a que se vuelquen con un barrio que «nos necesita».

El segundo de los reconocimientos, el que celebra toda una trayectoria vinculada al mundo de las hermandades, fue para la Banda de Música del Maestro Tejera, que cumple 150 años de vida. Su director, José Manuel Tristán, al que entregó el galardón el presidente del Grupo Morera & Vallejo, Antonio Morera, tuvo muy presente la herencia, clave para pervivir en los años, que escenificó en las figuras de su tío, su padre y su hija, a quien entregó la batuta simbólica del futuro de su formación musical. También se acordó de todos sus músicos que, «a solo unos metros de aquí, en el Parque de Arte Sacro, están a punto de iniciar el ensayo». A ellos, dijo, «les llevo este reconocimiento y el cariño de El Correo, que está metido en el ADN de Sevilla».

Uno de los momentos más emotivos de la noche se produjo en la entrega del premio a las artes que recibió el imaginero, si lo prefieren artista de Sevilla, Antonio Joaquín Dubé de Luque, de cuyas manos han nacido numerosos proyectos y, lo más importante, muchas de las imágenes a las que desde hace años les reza Sevilla. Él le quitó mérito a su mérito y dijo ser solo «una herramienta de Dios». O lo que es lo mismo, «el lápiz, el pincel y la gubia» del que han nacido la grandeza de sus obras. Desde su modestia, la que le da un corazón tan grande, reconoció no saber «cómo dar las gracias» por haber recibido «el corazón de El Correo, que es todo corazón desde que lo fundó un santo», en referencia al beato Marcelo Spínola.

La orquesta de las emociones no paraba de sonar en el Cortijo de la Gota de Leche con un director que, con la batuta del alma, marcaba un año más el ritmo al que latía el corazón de la noche. Desde la primeras palabras de Víctor García-Rayo, ese «con permiso» en el que siempre se acordó de su equipo, hasta el final en el que apeló a la cuenta atrás de la víspera, la gala voló por los recuerdos de lo vivido en estos cinco años de apuesta cofrade de El Correo TV para aterrizar en el amplio dispositivo que contará al mundo, a lo largo de más de cien horas de emisión en directo, toda la Semana Santa de Sevilla 2018. Lo contó desde lo objetivo y también desde las emociones, las mismas que puso sobre el atril para recordar que «hay gente que nos quiere poner a prueba y nos quiere ver correr». Ante ello, aseguró que «estamos obligados a hacerle caso a quienes velan por nosotros, a no correr, no gritar y no entrar en pánico». Al fin y al cabo, dijo, se trata de que «este año nadie pueda con nosotros».

Unas palabras que sirvieron como percha para pedir a los sevillanos que este año salgan a las calles a disfrutar de las cofradías y que recogió como un guante de esperanza el delegado de Fiestas Mayores, Juan Carlos Cabrera, en sus palabras de clausura. «Este año hay que defender lo nuestro. Tengo la responsabilidad de poner medidas para garantizar la seguridad en la Semana Santa, sin vulnerar su esencia, para que no tengamos que utilizarlas». Y lo recalcó en varias ocasiones para luego recordar que todos los sevillanos «tenemos la obligación de proteger lo que nos dejaron nuestros padres para dejarlo a nuestros hijos».

Cabrera puso la emoción a un mensaje ciudadano en el que también quiso entregar un poco de su corazón cofrade, ese mismo que durante la noche sobrevolaba el Cortijo de la Gota de Leche. Sobre el atril lo puso el presidente del Grupo Morera & Vallejo, Antonio Morera Vallejo, que recordó su historia de vida con el decano de la prensa sevillana. «Hace cinco años tuve la suerte de ser llamado para salvar El Correo de Andalucía. No fue un planteamiento empresarial, fue del corazón, pero la compensación es altamente motivante», confesó ante el auditorio visiblemente emocionado. No quiso ocultar sus sentimientos. Tampoco cuando regaló un abrazo de alma y verdad a Pepe Maldonado, fiel guardían de la Esperanza Macarena con su cirio verde de escolta en la Madrugá, o en el momento en el que dio públicamente las gracias por haber encontrado «a un grupo de personas con tan buen corazón y una capacidad de escribir y comunicar día tras día que es el reflejo de lo que queremos dar al mundo».

Dos de esas personas, Ana Enterría y Carmen Prieto, fueron las encargadas de explicar toda la apuesta editorial que El Correo de Andalucía –web y papel– tiene preparada para Semana Santa. Lo hicieron con un recuerdo especial para el histórico suplemento del Viernes de Dolores –con más de seis décadas de historia– que publica el periódico y cuya portada ha pintado este año el propio Víctor García-Rayo. Sus manos, esas que dirigen los latidos cofrades de la casa, son las mismas que han reproducido todo lo que cuenta esa mano del Cristo de las Tres Caídas de Triana cuando cae sobre la piedra. Será la cruz de guía de un despliegue diario de más de 20 páginas al que se sumará un minuto a minuto a través de www.elcorreoweb.es para seguir todo lo que ocurra en tiempo real.

Un magno inicio musical

En el arranque de la gala se vivió uno de los momentos más emotivos de la noche. El corazón, otra vez el corazón, de Pascual González y Cantores de Híspalis se hizo presente en el escenario con la interpretación de dos de los temas del nuevo espectáculo Cristo, Pasión y Esperanza, con el que recorren toda España desde hace ya algunas semanas. Pascual habló con su música y con su voz, la que ahora no sale de su garganta sino de su alma, aquella que confirmó que «los milagros existen».

Así lo reconoció cuando dio las gracias al equipo médico del hospital Macarena porque «después de 16 operaciones han conseguido que pueda componer, hablar y grabar esta obra». Un mérito terrenal que compartió con Dios y la Virgen, «que no nos dejan» y que confirman que «con la fe todo se puede». Y así es, con la fe todo se alcanza. También con el corazón. Los dos ingredientes que El Correo volverá a poner sobre la mesa para que recordar por qué Dios escogió a la ciudad más hermosa del mundo para que en ella naciera la Semana San

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