{Sólo en su primer mes de funcionamiento el museo de la hermandad de la Esperanza de Triana ha superado con creces la cifra de las 4.000 visitas. En concreto, el nuevo Tesoro Devocional de la Esperanza ha recibido durante su primer mes de apertura a 4.333 visitantes, de los cuales 778 eran hermanos de la corporación trianera y el resto, público en general. Los datos de visitas corresponden al mes de diciembre de 2017 y evidencian la buena acogida de este nuevo museo cofrade, el segundo de estas características que abre sus puertas en Sevilla tras el inaugurado por la hermandad de la Macarena en octubre de 2009.

El director del nuevo museo de la Esperanza de Triana, Ignacio Sánchez Rico, se muestra muy satisfecho con estas primeras cifras de visitantes, si bien admite que serán difíciles de mantener en meses sucesivos. «Aquí han coincidido varias circunstancias: la primera, la novedad; la segunda, el puente de la Inmaculada; y la tercera, el periodo de las navidades. No creo que este listón de visitas pueda mantenerse de manera habitual, a menos que vuelvan a coincidir fechas muy concretas».

Dispuesto en una sola planta y con una superficie aproximada de 300 metros cuadrados, este nuevo museo fue inaugurado el pasado 30 de noviembre, en vísperas de la apertura del Año Jubilar de la Esperanza, tras cuatro meses de obras, un «tiempo récord». Precisamente, una de las primeras cosas que llaman la atención del museo es la propia concepción del continente que alberga el patrimonio más destacado de la cofradía. «Las dependencias se han concebido como una especie de cámara oscura o cueva del tesoro, por denominarlo de alguna manera, al estilo por ejemplo del espacio donde se exhibe el Tesoro del Delfín en el Museo del Prado. Se trataba de anular la arquitectura para darle el protagonismo a las piezas que se exhiben», refiere este experto museólogo. Los colores corporativos de la cofradía están además muy presentes en esta cámara: de un lado el «verde oscuro», casi negro, en el que están pintadas las paredes, y de otro «el morado» con el que se han forrado los fondos de las vitrinas. El otro gran elemento que interviene en este espacio es la luz, tanto la que emerge de las pantallas retroiluminadas como la natural del exterior, especialmente, la que se cuela a través del ventanal que ofrece a los visitantes una extraordinaria vista del río Guadalquivir y de la orilla sevillana, enmarcada por el puente de Triana, la Torre del Oro y, justo enfrente, la plaza de toros de la Real Maestranza. «Para mí, esta vista al río constituye uno de los grandes atractivos del museo».

Sánchez Rico es de los que creen a pies juntillas que a «Sevilla le hace falta un museo de la Semana Santa», entre otras cosas, dice, porque «muy pocas hermandades cuentan con el suficiente reclamo patrimonial y la capacidad económica necesarios como para mantener abierto un museo de este tipo todos los días del año y lograr rentabilizarlo». «Para la mayoría de las hermandades mantener este tipo de equipamiento sería imposible por viabilidad económica. Hermandades que generen una imagen de marca en Sevilla sólo hay tres, Macarena, Esperanza de Triana y Gran Poder, que además coinciden que son las más numerosas. Creo que el Gran Poder debería hacer una apuesta en este sentido, ya que se lo podría permitir», reflexiona Sánchez Rico.

A juicio del director del museo de la Esperanza de Triana, también otras hermandades como Los Estudiantes, «por su ubicación en un espacio histórico frecuentado por los turistas como es el de la Fábrica de Tabacos», y El Silencio, «por su localización tan céntrica y de paso», se podrían plantear abrir sus salas de exposiciones a las visitas al público, «y si no como un museo permanente de apertura diaria, sí al menos organizando visitas concertadas para que pueda admirarse su patrimonio».

LA MACARENA, PIONERA

La Macarena se convertía en octubre de 2009 en la primera hermandad sevillana en inaugurar un museo donde exponer su riquísimo patrimonio. En un edifico anexo a la Basílica, a lo largo de cinco amplias salas repartidas en tres plantas, el recorrido por sus dependencias ofrece al visitante un paseo sentimental por la historia de la hermandad.

Pese a que aún no ha cumplido diez años de existencia, el de la Macarena «se encuentra entre los cinco primeros museos más visitados de la ciudad, e incluso me atravería a decir que ocupa un lugar en el podio de los tres más visitados», asegura José Luis Notario, fiscal segundo de la nueva junta de gobierno macarena.

En el último trienio, de 2015 a 2017, los ingresos por visitas al museo de la Macarena han rondado los 160.000 euros, de los cuales se ha destinado un 90% a la Asistencia Social de la corporación. En este mismo periodo, el museo ha registrado más de 45.500 visitas, con una media anual de 15.000 visitantes y un pico en 2016 de 17.300 visitantes. Con respecto al anterior trienio, las visitas registradas han registrado un aumento de un 12%.

«Uno de los proyectos más importantes que se ha marcado la junta para este mandato es potenciar el museo como fuente de ingresos de la hermandad, para lo cual vamos a impulsar una serie de iniciativas relevantes. En la actualidad, el museo constituye la cuarta fuente de ingresos más importante dentro de los presupuestos de la hermandad, por detrás de las cuotas de hermanos, la tienda de recuerdos, y las papeletas de sitio para salir en la cofradía», asegura Notario.

Para relanzar las visitas a su museo la hermandad se plantea aplicar una «reordenación de los espacios expositivos» y una «redefinición radical de los contenidos museísticos». De desarrollar este proyecto se encargará un hermano de la cofradía, experto en temas museísticos, al que se nombrará coordinador del tesoro de la hermandad y cuyo trabajo estará asesorado por el dictamen de una comisión de expertos.

Dentro de esa redefinición de los contenidos museísticos se incluye «la ansiada creación de la pinacoteca de la hermandad», una extraordinaria colección de pinturas con firmas de primer nivel que pronto serán catalogadas e inventariadas para su exposición.

Además, otra de las «novedades» que se contemplan será la creación dentro del museo de una «sala de exposiciones temporales que permita acoger tanto muestras propias de la hermandad como de otras instituciones externas, de manera que el aportemos una vertiente cultural a este espacio».

Asimismo, la hermandad formará a un equipo de voluntarios para que ejerzan como guías de la visita en caso de grupos concertados.

LA SALA DE EXPOSICIONES DEL GRAN PODER

«Entre 300 y 500 visitas mensuales». Ese es el promedio de personas que, según expone el hermano mayor del Gran Poder, Félix Ríos, se acercan todos los meses hasta el número 6 de la calle Hernán Cortés –a la espalda de la plaza de San Lorenzo– para recorrer la sala de exposiciones donde se exhibe buena parte del patrimonio de esta cofradía. A diferencia de los museos de la Macarena y la Esperanza de Triana, las visitas a este espacio sólo se organizan para grupos concertados o visitantes individuales previa petición. Entre otras joyas de su vasto patrimonio, en estas dependencias pueden admirarse el paso del Señor, el palio montado de la Virgen del Mayor Dolor y Traspaso, las túnicas del Nazareno o los mantos de la dolorosa. Para Ríos «no es una prioridad» en las actuales circunstancias que la hermandad del Gran Poder disponga de «un museo con un fin económico o turístico». «Nos interesa más que el paso del Señor, una pieza artística de primer nivel, sea accesible al público y se pueda conocer». Con todo, reconoce que se trata de una «asignatura pendiente» que la hermandad deberá plantearse cuando aborde «el proyecto global de remodelación de los espacios de la Basílica».

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